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Peeling
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El peeling o exfoliación cutánea consiste en provocar la renovación de las capas más superficiales de la piel a través de un recambio celular acelerado. La palabra peeling significa mudar, pelar o cambiar, y médicamente es un procedimiento destinado a renovar la piel y corregir diversos defectos de la misma a nivel superficial. Esta técnica puede llevarse a cabo mediante la utilización de láser o a través de sustancias químicas y según el grado de profundidad pueden ser superficiales, medios y profundos.

Tipos de peeling

Peeling superficiales

Para este tipo de peeling se utilizan productos y cosméticos de baja agresividad como por ejemplo ácido retinoico, alfa-hidroxi-ácidos, etc. y tiene por finalidad mejorar el aspecto general de la piel y no las alteraciones de la misma. Generalmente se realiza en casos de hiperpigmentaciones y queratosis seniles.

Peeling

Peeling superficial

Peeling medios y profundos

Son los más aconsejados para corregir las llamadas patas de gallo y la corrección de arrugas finas. El peeling medio provoca una quemadura cuya profundidad va a depender de la concentración de las sustancias que se utilicen. Se asemeja a la llamada dermoabrasión mecánica. Puede producir descamaciones y cierto malestar. Generalmente se utiliza ácido tricloro en un porcentaje que va desde el 10% al 30/40%.

Los peelings profundos son realizados para tratar cicatrices y arrugas profundas. Las sustancias que se utilizan son altas concentraciones de ácido tricloro-acético y fenol, esta última con alto poder cardiotóxico, por lo cual debe ser aplicada en un quirófano y bajo estricto control profesional. Los resultados son excelentes pero provoca el afinamiento de la piel además de una despigmentación definitiva que le da a la piel un aspecto de porcelana.

Este tipo de tratamientos ha dejado de lado el uso de láser debido a la alta pigmentación que provoca, llevando a un oscurecimiento de la piel que puede llegar a durar hasta 6 meses. Generalmente se realiza el peeling de tricloroacético para las afecciones de tipo superficial y medio, mientras que para los profundos se prefiere la dermoabrasión mecánica.

Finalmente, es bueno saber que el peeling no modifica el tamaño de los poros, las cicatrices muy profundas ni los problemas vasculares de la piel como la rosácea. En determinados casos las hiperpigmentaciones pueden ser severas y no se aconseja en personas de raza oriental o negra.

41 comentarios

  1. Shirley

    23/12/2015 at 00:39

    Hacerme peeling fue el error más grande que he cometido hasta ahora

    Mi historia empieza así, me hice dos peelings con cristales en la Clínica de la Piel en Perú, antes el dermatólogo me dijo que tenía rosácea y que podía hacerlo, así como también un tratamiento con láser que cuesta 200 dólares la sesión, para disimular algunas manchas que me dejó el acné. Sin embargo, después de las dos sesiones del peeling mi piel estuvo mucho peor, la sentía roja, me quemaba por dentro las mejillas y el mentón, mi rostro se resecó totalmente y me picaba demasiado. Estuve un mes así hasta que decidí volver al dermatólogo (pagando por cita claro está) y me dijo que la rosácea había vuelto y que ya no tenía q hacerme peeling sino las sesiones con láser para que la rosácea retroceda. Me dio unas cremas de día y noche para ponerme por un mes. Pero estas cremas no sirvieron, mi rostro sentía las condiciones cada vez peor, no podía ni dormir y la verdad entré en depresión al punto de no querer despertar cada vez que me dormía porque sentía que me iba a quedar así para siempre.

    Fui a otro dermatólogo en el hospital de la solidaridad explicándole desde cero lo que hice con mi cara y todo lo que me puse y el doctor me dijo que tenía dermatitis, me dio antibióticos para tomarlo por un mes y un gel para ponerme en las noches. En este proceso reflexioné mucho sobre lo sucedido porque soy cristiana, me acerqué más a Dios, me arrepentí y confesé lo que hice pues realmente gasté mucho dinero y me dejé llevar por la vanidad, me convertí en mi propio ídolo por querer verme casi perfecta sin ni una marca en mi rostro, me miraba en el espejo todo el tiempo que podía y no administré bien el dinero que él me hacía ganar. Me di cuenta que me estuve alejando de él y realmente extrañé las marcas que tenía al inicio porque por lo menos no sentía dolor, solo era físico que con el tiempo y cremas podían irse. Oré mucho y juré que nunca más pondría en riesgo mi físico con un procedimiento por vanidad, no dejaré que alguien toque el templo de Dios de nuevo.

    Después de esto, mi situación mejoró muchísimo, empecé a sentir menos dolor en el rostro, mi cara picaba pero trataba de no concentrarme y solo oraba para tener paz. Fui a otro doctor que es tío de una amiga y cuando me vio me dijo que lo que tenía no parecía rosácea sino dermatitis y me confirmó lo del dermatólogo del hospital, por eso insistió que continúe con el tratamiento que me dio y que solo agregara al tratamiento una inyección de un corticoide. La verdad, gracias a Dios estoy mucho mejor, ya no siento dolor, la cara no me pica y el enrojecimiento ha bajado; sobre todo, tengo paz, ahora he vuelto a correr y salgo con mis hermanas y amigos. Realmente me siento muy agradecida con Dios, y sobre el peeling, personalmente no me resultó y si alguien me pregunta no se lo recomendaría a nadie. Uno puede decir que es diferente en cada piel y es verdad, pero cómo saber que a ti te irá bien o puede pasarte lo peor. A veces no es necesario y si puedes evitarlo, encuentra otras soluciones más naturales que no te arriesguen.

    Recuerda que para Dios no hay nada imposible 🙂

    Bendiciones,

    Shirley.

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